lunes, 21 de noviembre de 2011

George Siemens


George Siemens es fundador y presidente de Complexive Systems Inc, un laboratorio de investigación que ayuda a las organizaciones a desarrollar estructuras de aprendizaje integrados para la ejecución de una estrategia global. En 2006 escribió un libro – Knowing Knowledge [Conocer el conocimiento] una exploración de cómo han cambiado el contexto y las características del conocimiento, y lo que significa para las organizaciones hoy en día. En 2009 publicó el Handbook of Emerging Technologies for Learning [Manual de las tecnologías emergentes para el aprendizaje] (con Peter Tittenberger).

George está actualmente afiliado al Instituto de Investigación del Conocimiento Mejorado por la Tecnología (TEKRI) en la Universidad de Athabasca. Su papel como estratega de los medios sociales implica planificación, investigación, e implementación de las tecnologías sociales de red, centrándose en el impacto sistémico y el cambio institucional. Antes de estar con TEKRI, fue Director Asociado de Investigación y Desarrollo con el Centro de Tecnologías del Aprendizaje en la Universidad de Manitoba. George Siemens ha realizado presentaciones en numerosas conferencias nacionales e internacionales, sobre temas que incluyen el papel de los nuevos medios en el aprendizaje, el cambio sistémico, los medios sociales y el aprendizaje en red, el e-aprendizaje en la formación profesional, el “streaming” y el conectivismo.

Destacó la dificultad de diseñar políticas educativas en una situación tecnológica y social tan cambiante como la actual y la necesidad de adaptarse a este cambio con planificación y estrategia, teniendo en cuenta que las decisiones que ahora se tomen no limiten las posibilidades que el futuro nos pueda ofrecer. Desde la perspectiva de la teoría del aprendizaje del 'conectivismo' indicó la importancia de desarrollar la capacidad de aprender del estudiante dentro y fuera de la escuela. El centro escolar no tiene que enseñar aquello que los alumnos saben hacer por ellos mismos y debería centrarse en aspectos como la evaluación de la información, el razonamiento científico (matemático, causal, correlación, etc.) y la creatividad.

Albert Bandura


Albert Bandura nació el 4 de diciembre de 1925 en la pequeña localidad de Mundare en Alberta del Norte, Canadá. Fue educado en una pequeña escuela elemental y colegio en un solo edificio, con recursos mínimos, aunque con un porcentaje de éxitos importante. Al finalizar el bachillerato, trabajó durante un verano rellenando agujeros en la autopista de Alaska en el Yukon.

Completó su licenciatura en Psicología de la Universidad de Columbia Británica en 1949. Luego se trasladó a la Universidad de Iowa, donde conoció a Virginia Varns, una instructora de la escuela de enfermería. Se casaron y más tarde tuvieron dos hijas. Después de su graduación, asumió una candidatura para ocupar el post-doctorado en el Wichita Guidance Center en Wichita, Kansas.
En 1953, empezó a enseñar en la Universidad de Stanford. Mientras estuvo allí, colaboró con su primer estudiante graduado, Richard Walters, resultando un primer libro titulado Agresión Adolescente en 1959. tristemente, Walters murió joven en un accidente de motocicleta.
Bandura fue Presidente de la APA en 1973 y recibió el Premio para las Contribuciones Científicas Distinguidas en 1980. Se mantiene en activo hasta el momento en la Universidad de Stanford.


Teoria

El conductismo, con su énfasis sobre los métodos experimentales, se focaliza sobre variables que pueden observarse, medirse y manipular y rechaza todo aquello que sea subjetivo, interno y no disponible (p.e. lo mental). En el método experimental, el procedimiento estándar es manipular una variable y luego medir sus efectos sobre otra. Todo esto conlleva a una teoría de la personalidad que dice que el entorno de uno causa nuestro comportamiento.
Bandura consideró que esto era un poquito simple para el fenómeno que observaba (agresión en adolescentes) y por tanto decidió añadir un poco más a la fórmula: sugirió que el ambiente causa el comportamiento; cierto, pero que el comportamiento causa el ambiente también. Definió este concepto con el nombre de determinismo recíproco: el mundo y el comportamiento de una persona se causan mutuamente.

Más tarde, fue un paso más allá. Empezó a considerar a la personalidad como una interacción entre tres "cosas": el ambiente, el comportamiento y los procesos psicológicos de la persona. Estos procesos consisten en nuestra habilidad para abrigar imágenes en nuestra mente y en el lenguaje. Desde el momento en que introduce la imaginación en particular, deja de ser un conductista estricto y empieza a acercarse a los cognocivistas. De hecho, usualmente es considerado el padre del movimiento cognitivo.
El añadido de imaginación y lenguaje a la mezcla permite a Bandura teorizar mucho más efectivamente que, digamos por ejemplo, B.F. Skinner con respecto a dos cosas que muchas personas considerar "el núcleo fuerte" de la especie humana: el aprendizaje por la observación (modelado) y la auto-regulación.


Aprendizaje por la observación o modelado:

De los cientos de estudios de Bandura, un grupo se alza por encima de los demás, los estudios del muñeco bobo. Lo hizo a partir de una película de uno de sus estudiantes, donde una joven estudiante solo pegaba a un muñeco bobo. En caso de que no lo sepan, un muñeco bobo es una criatura hinchable en forma de huevo con cierto peso en su base que hace que se tambalee cuando le pegamos. Actualmente llevan pintadas a Darth Vader, pero en aquella época llevaba al payaso "Bobo" de protagonista.

La joven pegaba al muñeco, gritando ¡"estúpidooooo"!. Le pegaba, se sentaba encima de él, le daba con un martillo y demás acciones gritando varias frases agresivas. Bandura les enseñó la película a un grupo de niños de guardería que, como podrán suponer ustedes, saltaron de alegría al verla. Posteriormente se les dejó jugar. En el salón de juegos, por supuesto, había varios observadores con bolígrafos y carpetas, un muñeco bobo nuevo y algunos pequeños martillos.
Y ustedes podrán predecir lo que los observadores anotaron: un gran coro de niños golpeando a descaro al muñeco bobo. Le pegaban gritando ¡"estúpidooooo!", se sentaron sobre él, le pegaron con martillos y demás. En otras palabras, imitaron a la joven de la película y de una manera bastante precisa.

Esto podría parecer un experimento con poco de aportación en principio, pero consideremos un momento: estos niños cambiaron su comportamiento ¡sin que hubiese inicialmente un refuerzo dirigido a explotar dicho comportamiento! Y aunque esto no parezca extraordinario para cualquier padre, maestro o un observador casual de niños, no encajaba muy bien con las teorías de aprendizaje conductuales estándares. Bandura llamó al fenómeno aprendizaje por la observación o modelado, y su teoría usualmente se conoce como la teoría social del aprendizaje.

Bandura llevó a cabo un largo número de variaciones sobre el estudio en cuestión: el modelo era recompensado o castigado de diversas formas de diferentes maneras; los niños eran recompensados por sus imitaciones; el modelo se cambiaba por otro menos atractivo o menos prestigioso y así sucesivamente. En respuesta a la crítica de que el muñeco bobo estaba hecho para ser "pegado", Bandura incluso rodó una película donde una chica pegaba a un payaso de verdad. Cuando los niños fueron conducidos al otro cuarto de juegos, encontraron lo que andaban buscando…¡un payaso real!. Procedieron a darle patadas, golpearle, darle con un martillo, etc.

Todas estas variantes permitieron a Bandura a establecer que existen ciertos pasos envueltos en el proceso de modelado:

1. Atención. Si vas a aprender algo, necesitas estar prestando atención. De la misma manera, todo aquello que suponga un freno a la atención, resultará en un detrimento del aprendizaje, incluyendo el aprendizaje por observación. Si por ejemplo, estás adormilado, drogado, enfermo, nervioso o incluso "hiper", aprenderás menos bien. Igualmente ocurre si estás distraído por un estímulo competitivo.
Alguna de las cosas que influye sobre la atención tiene que ver con las propiedades del modelo. Si el modelo es colorido y dramático, por ejemplo, prestamos más atención. Si el modelo es atractivo o prestigioso o parece ser particularmente competente, prestaremos más atención. Y si el modelo se parece más a nosotros, prestaremos más atención. Este tipo de variables encaminó a Bandura hacia el exámen de la televisión y sus efectos sobre los niños.

2. Retención. Segundo, debemos ser capaces de retener (recordar) aquello a lo que le hemos prestado atención. Aquí es donde la imaginación y el lenguaje entran en juego: guardamos lo que hemos visto hacer al modelo en forma de imágenes mentales o descripciones verbales. Una vez "archivados", podemos hacer resurgir la imagen o descripción de manera que podamos reproducirlas con nuestro propio comportamiento.

3. Reproducción. En este punto, estamos ahí soñando despiertos. Debemos traducir las imágenes o descripciones al comportamiento actual. Por tanto, lo primero de lo que debemos ser capaces es de reproducir el comportamiento. Puedo pasarme todo un día viendo a un patinador olímpico haciendo su trabajo y no poder ser capaz de reproducir sus saltos, ya que ¡no sé nada patinar!.Por otra parte, si pudiera patinar, mi demostración de hecho mejoraría si observo a patinadores mejores que yo.
Otra cuestión importante con respecto a la reproducción es que nuestra habilidad para imitar mejora con la práctica de los comportamientos envueltos en la tarea. Y otra cosa más: nuestras habilidades mejoran ¡aún con el solo hecho de imaginarnos haciendo el comportamiento!. Muchos atletas, por ejemplo, se imaginan el acto que van a hacer antes de llevarlo a cabo.

4. Motivación. Aún con todo esto, todavía no haremos nada a menos que estemos motivados a imitar; es decir, a menos que tengamos buenas razones para hacerlo. Bandura menciona un número de motivos: 

Refuerzo pasado, como el conductismo tradicional o clásico.
Refuerzos prometidos, (incentivos) que podamos imaginar.
Refuerzo vicario, la posibilidad de percibir y recuperar el modelo como reforzador.

Nótese que estos motivos han sido tradicionalmente considerados como aquellas cosas que "causan" el aprendizaje. Bandura nos dice que éstos no son tan causantes como muestras de lo que hemos aprendido. Es decir, él los considera más como motivos.

Por supuesto que las motivaciones negativas también existen, dándonos motivos para no imitar:

Castigo pasado.
Castigo prometido (amenazas)
Castigo vicario.

Como la mayoría de los conductistas clásicos, Bandura dice que el castigo en sus diferentes formas no funciona tan bien como el refuerzo y, de hecho, tiene la tendencia a volverse contra nosotros.


Autorregulación:

La autorregulación (controlar nuestro propio comportamiento) es la otra piedra angular de la personalidad humana. En este caso, Bandura sugiere tres pasos:

1. Auto-observación. Nos vemos a nosotros mismos, nuestro comportamiento y cogemos pistas de ello.

2. Juicio. Comparamos lo que vemos con un estándar. Por ejemplo, podemos comparar nuestros actos con otros tradicionalmente establecidos, tales como "reglas de etiqueta". O podemos crear algunos nuevos, como "leeré un libro a la semana". O podemos competir con otros, o con nosotros mismos.

3. Auto-respuesta. Si hemos salido bien en la comparación con nuestro estándar, nos damos respuestas de recompensa a nosotros mismos. Si no salimos bien parados, nos daremos auto-respuestas de castigo. Estas auto-respuestas pueden ir desde el extremo más obvio (decirnos algo malo o trabajar hasta tarde), hasta el otro más encubierto (sentimientos de orgullo o vergüenza).

Un concepto muy importante en psicología que podría entenderse bien con la autorregulación es el auto-concepto (mejor conocido como autoestima). Si a través de los años, vemos que hemos actuado más o menos de acuerdo con nuestros estándares y hemos tenido una vida llena de recompensas y alabanzas personales, tendremos un auto-concepto agradable (autoestima alta). Si, de lo contrario, nos hemos visto siempre como incapaces de alcanzar nuestros estándares y castigándonos por ello, tendremos un pobre auto-concepto (autoestima baja).
Notemos que los conductistas generalmente consideran el refuerzo como efectivo y al castigo como algo lleno de problemas. Lo mismo ocurre con el auto-castigo. Bandura ve tres resultados posibles del excesivo auto-castigo:
Compensación. 

Por ejemplo, un complejo de superioridad y delirios de grandeza.

Inactividad. Apatía, aburrimiento, depresión.
Escape. Drogas y alcohol, fantasías televisivas o incluso el escape más radical, el suicidio.

Lo anterior tiene cierta semejanza con las personalidades insanas de las que hablaban Adler y Horney; el tipo agresivo, el tipo sumiso y el tipo evitativo respectivamente.

Las recomendaciones de Bandura para las personas que sufren de auto-conceptos pobres surgen directamente de los tres pasos de la autorregulación:
Concernientes a la auto-observación. ¡conócete a ti mismo!. Asegúrate de que tienes una imagen precisa de tu comportamiento.
Concernientes a los estándares. Asegúrate de que tus estándares no están situados demasiado alto. No nos embarquemos en una ruta hacia el fracaso. Sin embargo, los estándares demasiado bajos carecen de sentido.
Concernientes a la auto-respuesta. Utiliza recompensas personales, no auto-castigos. Celebra tus victorias, no lidies con tus fallos.


Terapia de autocontrol:

Las ideas en las que se basa la autorregulación han sido incorporadas a una técnica terapéutica llamada terapia de autocontrol. Ha sido bastante exitosa con problemas relativamente simples de hábitos como fumar, comer en exceso y hábitos de estudio.

1. Tablas (registros) de conducta. La auto-observación requiere que anotemos tipos de comportamiento, tanto antes de empezar como después. Este acto comprende cosas tan simples como contar cuántos cigarrillos fumamos en un día hasta diarios de conducta más complejos. Al utilizar diarios, tomamos nota de los detalles; el cuándo y dónde del hábito. Esto nos permitirá tener una visión más concreta de aquellas situaciones asociadas a nuestro hábito: ¿fumo más después de las comidas, con el café, con ciertos amigos, en ciertos lugares…?

2. Planning ambiental. Tener un registro y diarios nos facilitará la tarea de dar el siguiente paso: alterar nuestro ambiente. Por ejemplo, podemos remover o evitar aquellas situaciones que nos conducen al mal comportamiento: retirar los ceniceros, beber té en vez de café, divorciarnos de nuestra pareja fumadora…Podemos buscar el tiempo y lugar que sean mejores para adquirir comportamientos alternativos mejores: ¿dónde y cuándo nos damos cuenta que estudiamos mejor? Y así sucesivamente.

3. Auto-contratos. Finalmente, nos comprometemos a compensarnos cuando nos adherimos a nuestro plan y a castigarnos si no lo hacemos. Estos contratos deben escribirse delante de testigos (por nuestro terapeuta, por ejemplo) y los detalles deben estar muy bien especificados: "Iré de cena el sábado en la noche si fumo menos cigarrillos esta semana que la anterior. Si no lo hago, me quedaré en casa trabajando".

También podríamos invitar a otras personas a que controlen nuestras recompensas y castigos si sabemos que no seremos demasiado estrictos con nosotros mismos. Pero, cuidado: ¡esto puede llevar a la finalización de nuestras relaciones de pareja cuando intentemos lavarle el cerebro a ésta en un intento de que hagan las cosas como nos gustaría!


Terapia de Modelado:

Sin embargo, la terapia por la que Bandura es más conocido es la del modelado. Esta teoría sugiere que si uno escoge a alguien con algún trastorno psicológico y le ponemos a observar a otro que está intentando lidiar con problemas similares de manera más productiva, el primero aprenderá por imitación del segundo.

La investigación original de Bandura sobre el particular envuelve el trabajo con herpefóbicos (personas con miedos neuróticos a las serpientes) El cliente es conducido a observar a través de un cristal que da a un laboratorio. En este espacio, no hay nada más que una silla, una mesa, una caja encima de la mesa con un candado y una serpiente claramente visible en su interior. Luego, la persona en cuestión ve cómo se acerca otra (un actor) que se dirige lenta y temerosamente hacia la caja. Al principio actúa de forma muy aterradora; se sacude varias veces, se dice a sí mismo que se relaje y que respire con tranquilidad y da un paso a la vez hacia la serpiente. Puede detenerse en el camino un par de veces; retraerse en pánico, y vuelve a empezar. Al final, llega al punto de abrir la caja, coge a la serpiente, se sienta en la silla y la agarra por el cuello; todo estop al tiempo que se relaja y se da instrucciones de calma.

Después que el cliente ha visto todo esto (sin duda, con su boca abierta durante toda la observación), se le invita a que él mismo lo intente. Imagínense, él sabe que la otra persona es un actor (¡no hay decepción aquí; solo modelado!) Y aún así, muchas personas, fóbicos crónicos, se embarcan en la rutina completa desde el primer intento, incluso cuando han visto la escena solo una vez. Esta desde luego, es una terapia poderosa.
Una pega de la terapia era que no es tan fácil conseguir las habitaciones, las serpientes, los actores, etc., todos juntos. De manera que Bandura y sus estudiantes probaron diferentes versiones de la terapia utilizando grabaciones de actores e incluso apelaron a la imaginación de la escena bajo la tutela de terapeutas. Estos métodos funcionaron casi tan bien como el original.

Emilio Ribes Iñesta


Emilio Ribes Iñesta nació en la ciudad de Barcelona, España, el 24 de junio de 1944. Naturalizado mexicano, en 1960 ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, contando con sólo 15 años de edad. Aunque la enseñanza de la psicología en esos tiempos estaba caracterizada por una orientación filosófica-especulativa y psicoanalítica, el mar cultural inconmensurable de la facultad, lo puso rápidamente en contacto con modas intelectuales, teorías novedosas, experiencias políticas y con la realidad social del país. La autoritaria atmósfera educativa produjo en él y otros compañeros, el deseo de forjar una escuela universitaria de psicología científica crítica, democrática y vinculada a la solución de los problemas del país.

En 1963 egresó de la primer generación de psicólogos, con una formación de tipo profesional y se vinculó a la orientación vocacional, único tipo de trabajo asequible para el psicólogo en ese tiempo. En 1964, en compañía de Antonio Gago, se transladó a Xalapa para unirse a Víctor Alcaraz, quien se encontraba impartiendo algunos cursos en la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana.

Gracias al apoyo de los rectores de ese entonces, Fernando Salmerón y Fernando García Arana, y en especial de Rafael Velazco Fernández, el grupo creció rápidamente, permitiendo que por vez primera en América Latina, la psicología formara parte de la Facultad de Ciencias. La participación de Emilio Ribes en el diseño curricular de la licenciatura de psicología de la Universidad Veracruzana en Xalapa en 1965, integrando el conocimiento experimental y aplicado, fue decisiva.

Este grupo de psicólogos mexicanos, que en poco tiempo llegó a conocerse como el Grupo Xalapa, convirtió a Xalapa en la Meca del conocimiento psicológico moderno, tratando de recuperar 50 años de diferencia entre el conocimiento existente en la psicología y el que se impartía en México. Contando con recursos caseros como laberintos de madera y cajas de Skinner hechas de madera y cartón, en forma novedosa, vincularon la enseñanza de la licenciatura con la investigación de manera cotidiana. También se ligó el servicio, mediante la operación de la Clínica de la Conducta que formaba parte de la Universidad Veracruzana. La aportación e importancia de Emilio Ribes en esa gestión, actualmente está documentada en múltiples publicaciones.

Al igual que sus compañeros, ante la carencia de una formación metodológica y experimental, Emilio Ribes se impuso una formación autodidáctica misma que generó la necesidad de ponerse en contacto directo con los líderes de la psicología en el extranjero. En consecuencia invitó a O. H. Mowrer, expresidente de la American Psychological Association, quien era uno de los teóricos más destacados del aprendizaje. Con acciones de este tipo, sin formulaciones complicadas, se impulsó la autoformación dinámica y comprometida de los docentes, que se actualizaban mediante la lectura de obras y el contacto académico con las fuentes originales existentes. Estos aspectos resaltados, aunque generados grupalmente en estos jóvenes psicólogos, desde entonces forman parte inseparable de las acciones de Emilio Ribes en la educación superior en México.

Debido a su gestión, en 1967 se realizó el Primer Congreso Mexicano de Psicología y "por primera vez [en México] se reunieron psicólogos de distintas localidades, dedicados a diferentes problemas, con el objeto de comunicar sus experiencias profesionales y el resultado obtenido en el trabajo experimental; así como discutir problemas comunes que afectan el desenvolvimiento científico y profesional de la psicología en México". El impacto de este congreso en la docencia universitaria de la psicología, marcó el inicio de una importante etapa para la actualización de los docentes de la disciplina.

En 1969, gracias a su relación con Fred. S. Keller y Charles B. Ferster, Emilio Ribes introdujo y aplicó los sistemas de instrucción personalizada en la enseñanza superior en el diseño y creación del primer postgrado en Modificacion de Conducta de habla latina, en la Universidad Veracruzana en Xalapa, que incluyó a varios estudiantes nacionales, brasileños y colombianos. En ese mismo año, organizó el Centro de Entrenamiento y Educación Especial (CEEE) de la Facultad de Ciencias de la UV en Xalapa como institución que integró la enseñanza del postgrado con la investigación básica y aplicada del comportamiento humano y con el servicio y aplicación profesional del conocimiento.

Al hacerse cargo del CEEE, produjo su primer libro que constituye un manual de investigación aplicada que ha tenido gran impacto en muchas generaciones de licenciatura y postgrado.

Vinculado posteriormente al Colegio de Psicología de la UNAM, ante el crecimiento incontrolado de escuelas de psicología en México, que carecían de una tradición científica y profesional, en 1971 Emilio Ribes le propuso al Dr. Luis Lara Tapia (quien sería el primer director de la Facultad de Psicología de la UNAM) y a la Mtra. Graciela Rodríguez de Arvizu, profesora de carrera de psicología de la Universidad Iberoamericana, la creación del Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP) del cual es miembro cofundador. Como gran parte de las acciones programáticas del CNEIP, delineadas por él mismo, dedicó grandes esfuerzos para la traducción de diversos textos recomendados por la Sociedad Interamericana de Psicología, que ayudaban a la formación actualizada de los miles de estudiantes inscritos en las escuelas de psicología en América Latina, tratando de subsanar la falta de conocimiento y tradición científica.

Su actividad dentro del CNEIP impulsó decididamente la definición del perfil profesional del psicólogo, lo cual redundaría en la curricula de las más de 30 escuelas del país, acreditadas en ese entonces en el CNEIP. Bajo su promoción se efectuaron 3 Talleres Nacionales para el desarrollo curricular de la disciplina (Jurica, San Miguel Regla y Chihuahua). Sin embargo, intereses extra-académicos manifestados principalmente por algunos dirigentes de escuelas privadas y su probada ineficiencia, limitaron los efectos de esta acción cuyos beneficios hubieran ayudado substancialmente a corregir el derrotero de la enseñanza de la psicología en México y a limitar racionalmente la creación de escuelas de psicología que no contaran con los mínimos de calidad establecidos.

Invitado por el Dr. Luis Lara Tapia, se integró al Colegio de Psicología de la UNAM. Con la experiencia anterior, coordinó la formación del Grupo Piloto de la licenciatura en psicología de la UNAM (1971-1973) en el que se integró la enseñanza especializada, dirigida a la investigación y al servicio. Los resultados de esta acción están representados por más de 20 tesis de investigación desarrolladas en ese periodo de dos años. En 1972 ante la proposición del Dr. Lara, diseñó el programa y coordinó el postgrado en Análisis Experimental de la Conducta, logrando reunir a destacados profesores como Víctor Alcaraz, Florente López, Jaime Herman, Jorge Peralta, Arturo Bouzas y Ely Rayek. Excepcionalmente en esos tiempos, logró la contratación de docentes extranjeros como John Scull, Pere Juliá, Tom Lovitt, Tom Garrett y Joao Claudio Todorov (actual rector de la Universidad de Brasilia). Este tipo de acciones a lo largo de su vida, han permitido que un número considerable de estudiantes de licenciatura y postgrado, al tener contacto con investigadores de otros países, prosigan su formación de postgrado en el extranjero. El número de estudiantes que han salido y regresado productivamente al país bajo la promoción de Emilio Ribes, suman varias decenas.

La sólida formación como docente e investigador, conseguida por Emilio Ribes, le permitió ser el organizador de los cursos de formación de profesores de la ANUIES en el campo de la psicología en el periodo de 1973 a 1977. Así, bajo los auspicios de la UNESCO, participó en la realización de la Primera Reunión Latinoamericana para el Entrenamiento Profesional de Psicólogos, efectuada en Bogotá, Colombia. Su presentación enfatizó el diseño curricular en la educación superior a partir de una perspectiva conductual. Este aspecto, lo llevaría a cabo posteriormente en el proyecto curricular de la ENEP-Iztacala, de la UNAM.

Otra importante actividad consistió en la Propuesta de la Universidad Abierta en Psicología en 1973, cuyo modelo actualmente conserva las características esenciales propuestas por Emilio Ribes.

En ese mismo año, diseñó el nuevo plan curricular de la maestría y doctorado de "Análisis Experimental de la Conducta" de la Facultad de Psicología de la UNAM (1973-1975) que constituyó el primer programa tutorial de postgrado, basado en el estudio independiente, estudio de temas selectos y investigación supervisada.

Su reconocida calidad e impacto como docente e investigador lo llevó a realizar el diseño del Plan Básico de licenciatura del CNEIP, mismo que implantó como programa al asesorar la creación de la licenciatura en psicología en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (1973) y en la Universidad de Guadalajara (1975).

La expansión de la matrícula universitaria de la UNAM, en 1975 produjo la creación de la Escuelas Nacionales de Estudios Profesionales (ENEP) fuera del campus de la Ciudad Universitaria. Fue el momento y oportunidad para que, ante la invitación del Dr. Héctor Fernández Varela, Emilio Ribes efectuara el diseño curricular del plan modular de la licenciatura en psicología de la ENEP-Iztacala, de la que fue el primer Coordinador. Este diseño no tenía parangón con ninguna escuela de psicología del extranjero, además de considerarse una de las tres únicas innovaciones curriculares en la década de los 70, como lo señala Raquel Glazman y Milagros Figueroa. Los documentos relativos a esta experiencia educativa están reunidos en el libro de Ribes, Fernández, Rueda, Talento y López "Enseñanza, ejercicio e investigación de la psicología: Un modelo integral", editado por Trillas en 1980.

La consolidación de la investigación científica en la psicología seguía siendo una preocupación. El modelo de Iztacala podía dar más. Emilio Ribes tradujo esta preocupación al diseñar e implantar el Programa de Formación de Profesores en Ciencias Básicas de la ENEPI (1971). Este programa alterno a la licenciatura, perseguía el objetivo de formar estudiantes selectos en la licenciatura, primordialmente en el campo de la investigación psicológica. De esta manera, mediante acuerdo institucional, al egresar de este programa, los estudiantes se incorporaría directamente a reforzar a la planta docente existente.

Las acciones de Emilio Ribes en el campo de la educación no se limitan al área de la psicología. Más tarde, siendo Coordinador General de Investigación de la ENEP-Iztacala, diseñó e implantó el programa de investigación para el perfeccionamiento docente incluyendo además de la psicología a todas las licenciaturas existentes en ese campus: biología, enfermería, medicina y odontología.

La planta docente de la carrera de psicología en Iztacala estaba formada en su mayoría por psicólogos recién egresados de diversas universidades. Gracias a la oportuna planeación educativa efectuada por Emilio Ribes, desde los primeros años de vida de la institución, algunos profesores cursaron sus estudios de postgrado en el extranjero. Los resultados de esta acción le permitieron, nuevamente, diseñar el curriculum para la fundación de dos nuevos programas de postgrado: "Modificacion de Conducta" y "Metodología de la Teoría e Investigación Conductual" (1981-1982) en la ENEP-Iztacala.

Obtenido el grado de maestría en la Universidad de Toronto desde 1967, y siendo Investigador Nacional del Nivel III en el Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT, atento a las deficiencias filosóficas y teóricas del modelo conductista de B. F. Skinner, se inscribió en el doctorado ofrecido por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En 1994, Emilio Ribes recibió el grado de Doctor en Filosofía con Mención Honorífica, en la facultad que lo vio nacer.

La investigación desarrollada por Emilio Ribes no sólo abarca los aspectos filosóficos, teóricos y experimentales básicos, sino que también se ha preocupado por los aspectos relacionados a los campos de aplicación como es la educación para la salud, la educación especial, los modelos para la enseñanza de la ciencia y la educación misma. En esta última área, la obra de Emilio Ribes es sumamente importante ya que muchos de los planteamientos que él ha hecho en reuniones académicas y publicaciones, los ha llevado a cabo en la educación superior. Su preocupación por la educación se extiende a los niveles de educación básica y media básica en los que ha auspiciado y dirigido la realización de investigaciones diagnósticas relacionadas a la formación del comportamiento inteligente en estudiantes normales. Actualmente, está promoviendo la fundación de una escuela que bajo su diseño, auspicie el desarrollo de este tipo de comportamiento inteligente, basando el interés del docente en el aprendizaje del estudiante. Este sistema puede revolucionar la calidad y eficacia de la educación básica ya que, a diferencia de algunos otros, está teóricamente fundamentado de manera sólida y lo respalda gran cantidad de investigación básica, dirigida por él mismo.

La constante preocupación de Emilio Ribes por elevar los niveles de formación de los docentes y profesionales, que redunde a su vez en la docencia universitaria, impulsó la fundación del Colegio Nacional de Psicólogos en 1989. Con este sentido, desde hace tres años participa activamente en el Comité par la Práctica Internacional de la Psicología promovido por la SEP.

Su reconocida actividad docente, de investigación y difusión de la ciencia, lo ha llevado a participar por invitación de manera continua como miembro de Comités de Beca y del Programa de Fortalecimiento del Posgrado del CONACYT, como ponente en reuniones de tecnología educativa, planeación educativa, evaluación y revisión curricular y como participante en órganos colegiados universitarios.

Su última creación curricular en el postgrado, se inscribe en la Universidad de Guadalajara a la que pertenece desde 1991. El postgrado "Ciencia del Comportamiento", fundado en 1994, es un programa totalmente tutorial, basado en la investigación, dirigido a la formación de investigadores del área. El programa pertenece al Padrón de Excelencia de CONACYT, situación que es nacionalmente extraordinaria, si se considera que se trata de una institución universitaria ubicada fuera del centro del país. Este programa de postgrado, ha recibido la visita de más de 30 investigadores nacionales y extranjeros en sólo 4 años de existencia.

A lo largo de más de tres décadas, las aciones que Emilio Ribes ha desarrollado ininterrumpidamente, se han caracterizado por un elemento esencial, en tanto se hable de importancia e impacto de una persona sobre la educación: profesar cátedra como Profesor-Investigador desde 1964 hasta la fecha en la licenciatura y en el postgrado, y como profesor visitante de numerosas universidades mexicanas y del extranjero en América y Europa.

En la actualidad, la presencia de Emilio Ribes en la educación superior se caracteriza por: a) la formación de muchas generaciones de estudiantes de licenciatura y postgrado, quienes han recibido un ejemplo a seguir en el campo científico y académico; b) el diseño e implantación curricular de programas de licenciatura que propicien una formación del estudiante que integra la formación académica, el servicio y la investigación; c) el diseño e implantación curricular de programas de postgrado (maestría y doctorado) dirigidos a la formación de investigadores; d) el ejercicio eficaz y eficiente de la planeación educativa dirigida a formar profesores de alto nivel; e) propiciar la actualización de estudiantes y profesores, mediante el contacto directo con los líderes de la psicología experimental mundial; f) la fundación, promoción y mantenimiento de revistas científicas que difundan los trabajos de profesores investigadores mexicanos y extranjeros, motivando así que el profesor vincule o siga vinculando la docencia y la investigación; g) el logro de importantes financiamientos para la adquisición de acervos bibliográficos y equipo de investigación dirigido a las licenciaturas y postgrados en los que ha participado, generalmente como autor intelectual, profesor y director.

Su dedicación al estudio sistemático de los problemas de la educación superior está documentado, al igual que sus aportaciones significativas al conocimiento y superación de tales problemas. Su profundo interés y dedicación como profesor e investigador para contribuir al desarrollo de la educación superior, se observa en la prolífica actividad publicada respecto al desarrollo e implantación curricular en la licenciatura y postgrado en psicología.

Emilio Ribes se erige actualmente como uno de los líderes de la psicología experimental, no sólo en nuestro país sino internacionalmente, como lo hacen constar los premios que ha recibido y las invitaciones para realizar conferencias y talleres. La autoformación lograda, la alta cantidad y calidad de investigación realizada, y su continuo desempeño como profesor le permitió en 1985 formular un modelo teórico del comportamiento, debido a su labor esencialmente universitaria, que vincula los aspectos relativos a la docencia, la investigación y la difusión científica.

En los Estados Unidos, durante la primeras 3 décadas de este siglo, la referencia a los trabajos de Edward G. Thorndike en el campo educativo, era imprescindible. Hablar del diseño curricular, de la enseñanza y de la investigación en psicología en la educación superior en México, a partir de los 60, obliga a citar directa o indirectamente la obra de Emilio Ribes, se esté o no de acuerdo con sus planteamientos.

Actualmente, la enseñanza de la psicología, al igual que la enseñanza de todas las disciplinas, sigue padeciendo muchos problemas, pero el atraso de 50 años ha sido indudablemente superado. A todas luces, éste es un impacto sustancial. La presencia de Emilio Ribes en la educación superior ha permitido que la docencia, ejercicio e investigación de la psicología en México, pueda competir y contribuir dignamente en el campo internacional.

El 30 de abril de 1987, con motivo de la premiación de Emilio Ribes por parte de la Sociedad Mexicana de Psicología, el Dr. Luis Lara Tapia escribió en relación a su obra: "no se puede ser profundamente científico sin ser profundamente humano y generoso, lo mismo que generador de sueños académicos. Solamente un gran constructor es capaz de tales obras universitarias que hoy nos parecen monumentales".